Cometa McNaught (III)

El cometa McNaught o C/2006 P1 es el más brillante que hemos podido observar desde 1965. Se le llama un Gran Cometa (el “Gran Cometa de 2007”) porque ha alcanzado un brillo tal que el público general lo puede apreciar a simple vista, lo cual ocurre estadísticamente con un cometa cada década o par de décadas. En el pasado los Grandes Cometas han sido tomados como augurios de desastres, provocando numerosas pérdidas de vidas humanas no directamente relacionadas con el cometa sino con reacciones sociales ante su aparición. Esto ocurrió durante el paso del cometa Halley en 1910 o, más reciente y sorprendentemente, con el suicidio masivo de la secta Heaven’s Gate para el paso del Hale Bopp (1997). Afortunadamente, para la mayor parte de la población hace tiempo los cometas son un glorioso espectáculo astronómico que vale la pena disfrutar cuando se da la ocasional posibilidad de avistar uno. McNaught se halla dentro de los que más satisfacciones reserva a quien se de el tiempo para observarlo.

¿Qué son los cometas?

Los cometas son cuerpos compuestos de roca y hielo, que pasan una gran parte de su vida muy lejos del Sol, en una región que encierra a nuestro sistema solar y que se llama la Nube de Oort. Ocasionalmente alguno de estos cuerpos sufre una perturbación gravitacional que lo arranca de esa nube y lo lanza en una carrera desenfrenada hacia el Sol. Algunos caen en nuestra estrella. Otros quedan capturados en una órbita elíptica, de manera que se transforman en visitantes periódicos, como es el caso del Halley. Otros escapan al Sol y escapan también del Sistema Solar. Hacen una sola magnífica visita y luego los perdemos de vista para siempre. Es el caso de McNaught.

Dado que no emiten luz propia y que son cuerpos pequeños (típicamente unas decenas de kilómetros) los cometas se hacen visibles desde la Tierra sólo por su interacción con el Sol. Durante la mayor parte de su trayectoria por el Sistema Solar son prácticamente indetectables, pero aproximadamente mientras viajan entre Júpiter y Marte, la temperatura del cometa se eleva al punto que parte del material que lo compone se evapora. Este material evaporado está compuesto de gas y partículas de polvo, los que interactúan de distinto modo con el Sol. Mientras el polvo es más susceptible de ser “empujado” por partículas provenientes del Sol (el “viento solar”) en dirección contraria a la ubicación de nuestro astro, el gas es más sensible al campo magnético solar. El resultado es que en la práctica solemos ver más de una cola, aunque éstas siempre apuntan en dirección contraria al Sol. Dependiendo de la composición en gas y polvo del material que sale del cometa, y de la fragmentación que el núcleo del cometa tenga, podemos ver estructuras de cola bastante complejas, como es lo que se aprecia con las imágenes que ESO ha ofrecido al público. Esta imagen similar a una “aurora” muestra en realidad la estructura de la cola formada por diversos chorros de partículas provenientes del núcleo cometario, y deflectados en diversos ángulos por el viento y el campo magnético solares.

¿Cómo ver a McNaught?

Lo primero que hay que decir es: apúrate. El cometa se podrá ver bien por algunos días más, pero la presencia de la Luna será cada día más molesta. Ya el 9 de febrero se estima que sólo será visible con binoculares, por lo cual desde varios días antes de esa fecha encontrar el cometa a simple vista se habrá convertido en un desafío. Incluso ahora, para mejorar tus posibilidades, si tienes la posibilidad de salir de la ciudad a verlo, hazlo. Busca un lugar que tenga despejado el horizonte sur al atardecer y espera allí desde antes de la puesta del Sol. Puede ser una excelente ocasión para un paseo familiar o con tus amistades, para marcar un día especial. ¡Y vaya que especial! Recuerda que un cometa así de brillante no se veía desde 1965, de modo que bien podría ser que no veas algo parecido hasta el 2050.

Si no puedes salir de la ciudad, entonces busca un lugar alejado lo más posible de cualquier luz distractora. La playa es un buen lugar. Las azoteas de los edificios, la cima de los cerros, todos son excelentes miradores, pero la ventana del dormitorio también puede servir si más o menos cumple con los requisitos anteriores. Espera la puesta del Sol (¡sin estar mirando fijamente el Sol, para que tus ojos se acostumbren rápido a la oscuridad que seguirá!) y observa hacia el horizonte en la dirección en que el Sol se puso. Pronto verás una estrella muy brillante a unos 15 grados sobre el horizonte. No es una estrella, sino el planeta Venus, pero no habrá mucha posibilidad de confusión. Si ahora buscas con paciencia a unos 30 o 40 grados a la izquierda de Venus, ahí verás el cometa.

¿Cómo medir distancias en grados? Fácil. Estira tu brazo y mira tu mano sólo con un ojo. Lo que abarcas entre los bordes de tu mano son 10 grados.

Comments are closed.